Entrevista a Daniel Marín, “Los tiempos son muy oscuros; yo intento transmitir luz y color”

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Pinta sus cuadros por capas, en las que combina técnicas y materiales distintos. Añade piedras preciosas a sus pigmentos y conoce los secretos de las gemas. Este murciano, a quien definen como expresionista abstracto, acaba de entrar en el mercado estadounidense por todo lo alto: exponiendo en el ático de la Torre Trump de Nueva York

La historia de Daniel Marín es atípica. Estudió Gemología, pero vive de la pintura. Ha sido diseñador gráfico y joyero. Ahora acaba de lanzarse al mercado estadounidense. Sin miedo al vértigo, ha expuesto en el ático de la Torre Trump, 58 pisos por encima de las calles de Nueva York. “Siempre me han encasillado en la etiqueta de expresionismo abstracto, pero yo desarrollo mis propias técnicas, no busco inspiración fuera. Hace siete años tomé la decisión de no ir a museos ni exposiciones, porque cuanto más limpio te mantengas, más propio es tu estilo”, explica este artista que vive en Casillas, donde pinta al aire libre, rodeado de la luz y los colores de la huerta murciana. Su historia comenzó lejos, hace 37 años, en Wolfenbüttel, una pequeña ciudad de Baja Sajonia (Alemania). Allí empezó a pintar con 15. “Me regalaron un libro para aprender el óleo y un estuche con pinceles; me gustaba, me relajaba”, recuerda. Pero cuando tenía 17 la familia volvió a Murcia, su tierra de origen, y el cambio hizo que abandonara su afición: “Dejé de dibujar, fue un contraste brusco venir a España en el año 95 y me costó adaptarme.”

“He incorporado a mi obra parte de la cultura de los países que he visitado. India es muy espiritual y los colores que allí había me provocaron un gran impacto. En Brasil viví una de las épocas más importantes, entre 2008 y 2009; pintaba en la selva, improvisando porque no tenía materiales”

“La amatista transmuta la energía negativa, la esmeralda da poder”, explica. Con algunas de estas gemas crea pigmentos para sus cuadros, “porque les dan una luminosidad especial”, como hacían los antiguos pintores. “En la Edad Media machacaban el zafiro y el rubí para los azules y los rojos, y en India aún se usan unos esmaltes en joyería hechos con rubíes”

“Los clientes me dijeron que llevaban diez años sin comprar cuadros, solo coleccionaban ya escultura, pero algo en los míos les había gustado. Quieren ser mis representantes y llevarme a Miami y Los Ángeles”. Por el momento, en julio viajará para exponer en los Hamptons y en septiembre participará en otra feria en la Gran Manzana. No descarta, incluso, mudarse para impulsar su presencia en la escena local.

Abstracto, pero fiel a sus musas, sostiene que “la belleza es muy importante”. Busca que su arte inspire“alegría, energía y vitalidad” a quienes la compran. “Los tiempos son muy oscuros; yo intento transmitir luz y color”, reflexiona, consciente de lo que cuesta vivir del arte en España. “Sigo diseñando joyas, organizo desfiles con exposiciones. Aquí hay que ser multidisciplinar, hacer muchas cosas para salir adelante”. En su estilo hay dejes de su experiencia como diseñador gráfico: “Pinto por capas, como se trabaja en Photoshop y en Freehand, es una estructura mental, y mezclo técnicas y materiales, óleo, acrílico, sintético…”. ¿Algún día dará un giro hacia la figuración? “No lo descarto, estoy experimentando nuevas técnicas, haciendo retratos”, responde, abierto al futuro.

Ana FERNÁNDEZ ABAD. 

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